Valores y Cultura : del dicho al hecho

Valores y Cultura : del dicho al hecho

Según Simón L. Dolan, “los valores son lecciones estratégicas aprendidas y conservadas que permanecen relativamente estables a lo largo del tiempo. Nos enseñan que una forma de actuar es mejor que su opuesta si queremos conseguir nuestro fin deseado”.

Los valores organizacionales se manifiestan en todas las fases del proceso de dirección y en especial en la metodología de toma de decisiones, por lo que en la identificación, selección y comunicación de la misión, visión, objetivos, metas y estrategias de la empresa éstos se encuentran presentes.

Los valores juegan un papel fundamental en la formación de normas, que no son más que reglas de conducta consensuadas, por lo que las organizaciones deberían declarar reflexivamente los valores básicos a partir de los cuales emerge su sistema de preceptos y objetivos para que no existan aspectos contradictorios entre los mismos.

De ahí que sea tan importante encontrar la dimensión justa de los valores en la práctica empresarial, no solo para diagnosticarlos sino también para gestionarlos, ya que ellos en su esencia traducen las necesidades de la organización y sobre los mismos se asientan y estructura el sistema de principios, actitudes y conductas con las que la empresa expresa su cultura corporativa. 

Mas allá de que los valores se encuentren identificados, lo que no se puede medir, no se puede gestionar, por lo tanto una de las preguntas que caben es : Cómo se mide el efectivo cumplimiento de los Valores que una organización declara tener?

En cualquier caso resulta de vital importancia saber qué tipo de cultura se vive en el mundo corporativo, aunque en realidad al hablar de cultura corporativa, también estamos refiriéndonos a valores compartidos. 

En ese sentido y en relación a su dimensionamiento otra inquietud que surge espontáneamente es: ¿hasta dónde los valores son compartidos por toda la empresa? Esto es algo de significación a lo que hay que responder, efectuando estudios empíricos con herramientas objetivas, que propicien conocer en que medida, los valores compartidos están realmente arraigados en el entramado organizacional, o solo son una pretensión intelectual de sus lideres formales.

“La cultura de una organización es aquello que hace su gente cuando nadie los mira” es una de las definiciones que me gusta citar entre las tantas que existen pretendiendo explicarla.

Por más que veamos que cada empresa en su estrategia comunicacional hable de su misión y sus valores, a la hora de la verdad entre lo que dicen y lo que hacen suele haber brechas de inconsistencia, que en mayor o menor medida de no dotarlas de un procedimiento de gestión de mejora, terminarán afectando a su reputación. 

Se hace imprescindible entonces desarrollar herramientas que permitan casi en “tiempo real” tanto la mensura como el control de cumplimiento de los valores organizacionales, esta “auditoría de valores” posibilitará mapear la existencia, el alcance de los mismos y su coherencia entre lo enunciado y la realidad.

Todo objetivo empresarial está generado por uno o varios valores. Cada cosa que cualquier organización desea en el mundo es la expresión de un principio que quiere satisfacer. La compañía en cualquier estrategia pretende viajar desde donde se encuentra hasta el destino planeado, porque hace a su subsistencia, y si bien ese camino se encuentra plagado de riesgos, uno de los mayores consiste en olvidar el viaje por concentrarse demasiado en el objetivo.

Valores, del dicho al hecho TRANSFORMATIO

Deja un comentario