Autor: Alejandro Asenjo

El seguro argentino frente a una cita con la historia

El seguro argentino frente a una cita con la historia

Después de casi tres décadas vinculado a la industria aseguradora, pocas veces recuerdo haber escuchado desde la máxima autoridad del país una valoración tan explícita sobre el potencial estratégico del seguro. Más allá de simpatías, diferencias o debates políticos, las recientes declaraciones de Javier Milei invitan a reflexionar sobre una oportunidad que el sector viene teniendo desde hace años, pero que hoy parece adquirir una dimensión diferente. Quizás haya llegado el momento de preguntarnos si la industria puede trascender definitivamente su función tradicional de reparar daños para asumir un papel más amplio en la protección de las personas, la canalización del ahorro, el financiamiento de la economía y la gestión de la incertidumbre. Sobre esa posibilidad, y sobre los desafíos que implica, trata esta reflexión.

Saint-Exupéry vino a mi oficina

Saint-Exupéry vino a mi oficina

Entre tanta gente que presume haber leído El Principito, sospecho que pocos se detuvieron a leer con atención la dedicatoria. Y es una lástima, porque allí empieza una historia tan interesante como el propio libro.

¿Y si Scaloni dirigiera tu compañía?

¿Y si Scaloni dirigiera tu compañía?

Mientras algunos dirigentes siguen creyendo que liderar consiste en dar órdenes, juntar cámaras y tener siempre la última palabra, Scaloni armó un campeón del mundo desde la humildad. Escuchando, rodeándose de gente capaz y poniendo al equipo por encima de los nombres. Quizás la mayor lección de management de los últimos años no salió de una escuela de negocios. Salió de un vestuario. En este artículo comparto algunas reflexiones que me motiva la serie recientemente estrenada sobre "El Método Scaloni", y por qué muchas organizaciones podrían aprender más de esa experiencia que de unos cuantos manuales de liderazgo. Ya que formar un equipo campeón es mucho más complejo que juntar las mejores estrellas de cada puesto.

El Cabildo Corporativo: ¿Revolución o Gatopardismo?

El Cabildo Corporativo: ¿Revolución o Gatopardismo?

Muchas organizaciones hablan como revolucionarias… pero funcionan como un viejo Cabildo colonial defendiendo privilegios, cuidando sillones y discutiendo cambios siempre y cuando no cambie nada importante. De eso trata este nuevo artículo. De empresas que llenan auditorios hablando de transformación mientras castigan al que cuestiona, premian la obediencia y maquillan de modernidad con estructuras que hace años dejaron de entender el mundo que tienen adelante. La verdadera revolución organizacional nunca empieza en el discurso. Comienza cuando alguien decide tocar aquello que durante demasiado tiempo parecía intocable.

Jarrones chinos y futuros ajenos.

Jarrones chinos y futuros ajenos.

Existe una pregunta muy molesta que casi ninguna organización se anima a discutir en serio: ¿Quién debería decidir el futuro de una empresa? ¿Los que van a vivirlo… o los que ya se están yendo? En este artículo reflexiono sobre liderazgo, generaciones, planes estratégicos, egos corporativos y una anécdota personal que me dejó pensando más de lo esperado. Y sí… también sobre esos “jarrones chinos” empresariales que nadie sabe muy bien qué valor aportan, aunque todos conocen el costo de mantenerlos. Quizás el problema no sea diseñar el futuro. Quizás el problema sea creer que el futuro nos pertenece.

Ni héroes emprendedores, ni villanos corporativos

Ni héroes emprendedores, ni villanos corporativos

Escribí este artículo con la idea de que dejemos de idealizar. Porque hay relatos que están envejeciendo mal. Ese que dice que emprender te vuelve automáticamente libre, feliz y realizado. Y el otro, el que pinta a toda corporación como una máquina gris de triturar almas. Ni el emprendedurismo es una epopeya permanente, ni las corporaciones son necesariamente el enemigo. Después de haber estado en ambos lados, aprendí que entre el garage y el directorio hay una enorme paleta de grises llamada vida real. Ni héroes emprendedores. Ni villanos corporativos. Los invito a leerlo.