Muchas organizaciones hablan como revolucionarias… pero funcionan como un viejo Cabildo colonial defendiendo privilegios, cuidando sillones y discutiendo cambios siempre y cuando no cambie nada importante. De eso trata este nuevo artículo. De empresas que llenan auditorios hablando de transformación mientras castigan al que cuestiona, premian la obediencia y maquillan de modernidad con estructuras que hace años dejaron de entender el mundo que tienen adelante. La verdadera revolución organizacional nunca empieza en el discurso. Comienza cuando alguien decide tocar aquello que durante demasiado tiempo parecía intocable.
Jarrones chinos y futuros ajenos.
Existe una pregunta muy molesta que casi ninguna organización se anima a discutir en serio: ¿Quién debería decidir el futuro de una empresa? ¿Los que van a vivirlo… o los que ya se están yendo? En este artículo reflexiono sobre liderazgo, generaciones, planes estratégicos, egos corporativos y una anécdota personal que me dejó pensando más de lo esperado. Y sí… también sobre esos “jarrones chinos” empresariales que nadie sabe muy bien qué valor aportan, aunque todos conocen el costo de mantenerlos. Quizás el problema no sea diseñar el futuro. Quizás el problema sea creer que el futuro nos pertenece.
Ni héroes emprendedores, ni villanos corporativos
Escribí este artículo con la idea de que dejemos de idealizar. Porque hay relatos que están envejeciendo mal. Ese que dice que emprender te vuelve automáticamente libre, feliz y realizado. Y el otro, el que pinta a toda corporación como una máquina gris de triturar almas. Ni el emprendedurismo es una epopeya permanente, ni las corporaciones son necesariamente el enemigo. Después de haber estado en ambos lados, aprendí que entre el garage y el directorio hay una enorme paleta de grises llamada vida real. Ni héroes emprendedores. Ni villanos corporativos. Los invito a leerlo.
El juego de las organizaciones: lo que nadie te cuenta
Hay juegos que vienen con reglas claras. Este no. En las organizaciones, muchas veces el reglamento no está escrito. Se va armando en el momento… mientras se juega. Y lo curioso es que algunos parecen conocerlo de memoria, aunque nadie lo haya explicado. Uno entra creyendo que alcanza con hacer bien las cosas. Hasta que un día siente que el partido cambió… y nadie avisó. Este no es un artículo sobre teoría. Es sobre eso que pasa cuando empezás a darte cuenta. Si alguna vez sentiste que estabas jugando un juego sin reglamento, pero donde igual había ganadores y perdedores…probablemente esto te interese.
Marketing que aleja
Se supone que el marketing está para acercar empresas, productos o servicios a la gente. Pero en el medio pasó algo. Nos persiguen por todos lados… y después se preguntan por qué no compramos. Nunca hubo tanta información sobre el cliente. Nunca fue tan difícil llegarle bien. De hecho, cada vez hay más gente pagando… para que la dejen en paz. En la carrera por captar atención, muchos están acelerando sin mirar. Y cuando eso pasa… el choque no es opcional. Si alguna vez sentiste que te hablan más de lo que te entienden, este artículo es para vos.
La brecha entre la escuela y la empresa
Te enseñan a aprobar exámenes cuando la realidad te exige tomar decisiones. Entre una cosa y la otra hay una distancia que no figura en ningún programa de estudios. Durante años hablamos de educación y de trabajo como si fueran mundos separados. No lo son. Nunca lo fueron. El problema es que seguimos formando para un escenario que ya no existe...mientras el nuevo mundo avanza sin pedir permiso. Y en el medio quedan jóvenes convencidos de que llegaron… justo cuando todo empieza. Una reflexión necesaria sobre esa brecha que hoy es uno de los principales desafíos sistémicos. Porque el aula no desaparece. Solo cambia de lugar.





