Las Palabras y la Transformación

Las Palabras y la Transformación

Pareciera que las palabras están siendo desplazadas por las imágenes y los videos como medio de transmisión. Los actuales tiempos al decir de muchos, están bastante lejos de aquellos en que la palabra, tanto como la lengua eran consideradas las máximas expresiones comunicacionales y por ende culturales de una región o de una sociedad.

La evolución de la civilización procedió por distintas vías además, a liderar ataques contra la lengua para volverla inaudible en algunos casos y confusa e inentendible en otras, teniendo tanto éxito que es imposible encontrar un solo culpable: en alguna medida todos somos responsables por el deterioro crítico del lenguaje.

La palabra ha sido siempre considerada el mayor “contenedor” de significado. No hay mejor manera de conocer una lengua y una cultura, sobre todo para explicar los cambios, que a través de sus palabras.

 La palabra es la expresión de los recursos que las diversas culturas usan para llamar a las cosas. Esta nominación no es arbitraria, pues esconde la historia, el recorrido, la manera de ver el mundo de una sociedad. De ahí que las palabras sean fundamentales para entender y luego explicar la realidad.

Y la realidad ya no es la misma de hace apenas algunos minutos y nada tendrá que ver con la de los próximos segundos, afirma Marc Vidal en su obra La Era de la Humanidad. Esta garantía de que lo único permanente en el mundo es el Cambio, ha obligado a Transformarnos mucho para adaptarnos a su imposición. 

Pareciera en ese sentido que las palabras Cambio y Transformación son lo mismo pero no exactamente…así que vamos a intentar poner las cosas por su nombre.

El Cambio aparece ante una “situación externa” que te pone en alerta y ante la que hay que adaptarse.

La Transformación ocurre “desde adentro”. Sucede cuando algo interno pide mover fichas, pero no sólo necesariamente por las circunstancias externas sino por una motivación más profunda, por un “sentido”. 

La palabra Transformación nos indica que debemos mutar de manera radical, debemos hacer las cosas de una manera totalmente diferente. Como decía Einstein, “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

El objetivo de la Transformación es reinventar a la persona o la organización y descubrir un modelo filosófico o de negocios nuevo basado en una visión del futuro. Es mucho más impredecible, iterativo y experimental. Conlleva mucho mayor riesgo.

Si bien generalmente las palabras Cambio y Transformación viajan asociadas en una relación causa / efecto, nada obsta que pueda darse una situación de Cambio sin derivar en una Transformación, o que también se genere una Transformación sin la necesidad de que se hubiere gestado un Cambio. 

Relacionado con esto del significado, hay otras palabras que se están usando mucho tanto en ambientes corporativos como personales, que se consideran erróneamente como sinónimos, y si bien a oídos legos pueden sonar parecido, no son lo mismo para el auditor entrenado.

Las palabras Creatividad, Innovación y Disrupción son un caso típico de ello. 

Seguimos recordando a Einstein quién dijo: “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”, para este genio las ideas creativas no tenían su origen en la razón, argüía que eran provenientes de la imaginación y de la intuición. 

Entre sus frases célebres que sientan las bases de esta construcción de pensamientos por escrito, se destaca: “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento se limita a todo lo que sabemos y entendemos, mientras que la imaginación abraza el mundo entero, y todo lo que alguna vez habrá que saber y entender”.

La creatividad es un producto de la imaginación, y no es otra cosa que pensar en ideas nuevas y apropiadas, mientras que la innovación es la aplicación con éxito de las ideas dentro de una organización. Siempre jugando con las palabras, la creatividad es el concepto y la innovación es el proceso. La creatividad es acerca de las ideas. Se trata de nuevas formas de ver las cosas. La innovación es acerca de hacer las cosas. La principal diferencia entre la creatividad y la innovación es el enfoque

En cada momento de la historia en que la tecnología ha sido la respuesta que esperaba el consumidor, esta no ha sido determinante al principio, lo ha sido tras la adopción paulatina por parte del comprador. Las innovaciones se suceden, pero no siempre funcionan. De hecho no existe innovación si el mercado no la acepta.

Hablar de ideas disruptivas es hablar de ideas que provocan rupturas bruscas en la forma en la que se está presente en un ecosistema, es cambiar reglas del juego o el orden previamente establecido. Disrumpir es romper

Hoy en día, no todo lo que brilla es creativo, y lo creativo no necesariamente puede traducirse en innovación y de allí a la disrupción hay otro trecho . Algo además podría ser creativo y disruptivo, pero no ser considerado dentro del marco de la innovación, porque la sociedad o el mercado, no terminaron de asimilar su agregado de valor.

Todavía nuestros pensamientos los expresamos en palabras, generamos ideas que luego traducimos a palabras, explicamos la circunstancia desde la palabra intentamos persuadir o convencer con las palabras, motivamos vía palabras . La palabra es un insumo esencial para “pontificar”, que no es otra cosa que la acción de tender puentes, tan imprescindibles en este mundo de redes y economía colaborativa. 

El stock de palabras que manejamos, es directamente proporcional a nuestra capacidad de cerrar acuerdos e inversamente correspondiente a la posibilidad de entrar en conflictos. 

Por lo general, los hablantes y a veces los escribas no reflexionamos acerca de la historia de nuestras palabras, no nos detenemos a pensar cuál es el recorrido ni cuáles son los significados de lo que decimos o escribimos. Las usamos como herramientas que suponemos conocidas y cuyo uso entendemos dominar

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente “ Ludwig Wittgenstein 

Hay que ser impecables con nuestras palabras. Las palabras pueden cambiar o transformar al mundo, y también destruirlo. Para uno mismo, o para los demás, las palabras que pones en el mundo son y seguirán siendo un instrumento poderoso al que hay que valorar en su exacta medida.

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