Diseñar una estrategia de innovación digital para una empresa presenta un dilema crucial: ¿debería la empresa optar por la disrupción radical o por la adaptación progresiva?
La disrupción implica introducir tecnologías o modelos de negocio completamente nuevos que pueden transformar el mercado, mientras que la adaptación busca mejorar los procesos existentes y ajustarse a las nuevas tendencias tecnológicas sin cambiar radicalmente el modelo de negocio.
Ambas estrategias tienen potenciales beneficios, pero también riesgos asociados.
Elegir la estrategia que le conviene a cada organización requiere una evaluación precisa de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de la empresa.
Si este diagnóstico es incorrecto, el esfuerzo de innovación puede resultar en una inversión costosa y en vano sin soslayar los colaterales anímicos y reputacionales que la frustración o el fracaso en este tipo proyectos trae aparejado.
