Don Chicho y el leverage

Don Chicho y el leverage

En una oportunidad me invitaron a asistir a un exclusivo seminario de finanzas en un lujoso hotel donde junto a casi 1000 ejecutivos C-level íbamos a deliberar sobre el Leverage Financiero para aprender en conjunto respecto a las Compras Apalancadas, en inglés conocidas como Leveraged Buyout.

El Leverage financiero es el efecto que el endeudamiento origina en la rentabilidad de los capitales propios de una empresa, cuyos resultados pueden incrementarse por encima de lo que se podría obtener con sus recursos originarios, y las compras apalancadas o leveraged buyout consiste en la adquisición de una empresa, en la que los fondos utilizados para financiar la operación son en su mayoría instrumentos de deuda.

Así que por allí estábamos, acreditados en un inmenso e impresionante lobby, toda gente de la élite financiera con corbatas importantes y trajes de fina confección, hablando en un spanglish incomprensible para oídos legos, en la previa mientras saboreábamos un necesario café mañanero acompañados por finas masas secas y medialunas dulces & saladas, acordes al evento.

Luego y en tiempo oportuno, como corresponde a gente familiarizada con el valor del tiempo y su correlato en el dinero, ingresamos a un impresionante salón de reuniones que se colmó rápidamente, dado lo especial del tema a tratar, y por el interés que despertaban algunos de los expositores excelsos de nivel mundial.

Escenario al frente con abundante iluminación que cambiaba de colores y pantallas LED de techo a piso, disposición de sillones tipo living para que 4 o 5 panelistas expongan primero y debatan luego, previo a la presentación que el Key Speaker hiciera del asunto y de ellos.

Todo listo para el comienzo, el aire acondicionado un poco frio, de fondo sonaba Spectrum de Billy Cobham y el auditorio estaba a full, todos sentados con el programa impreso en mano o chequeándolo desde la app diseñada al efecto, y con los auriculares prestos ya que como no podía ser de otra manera, al haber disertantes extranjeros en lenguas no familiares, había traducción simultánea.

Para nuestra sorpresa, de repente se apagaron las luces y el sonido, quedaron solo encendidas las pantallas en las que aparecía “en vivo” la figura de un señor mayor, que bien podría ser el abuelito de todos los que estábamos allí y al que una voz en off presentó simplemente como Don Chicho invitándolo a contar su historia.

Don Chicho, un inmigrante italiano, comenzó a hablar mitad en su lengua natal y mitad en castellano, para la locura de los traductores, y recordó que había llegado al país siendo adolescente para hacer “la américa” huyendo de la tragedia de la Primer Guerra Mundial.

Nos fuimos enterando por su relato que se había casado muy joven con Anunziatta, hija de otra familia italiana y que su primer trabajo fue en un Molino Harinero, siendo específicamente su tarea repartir bolsas de harina en todas las panaderías de la ciudad, en una época donde cada una de ellas elaboraba su propio pan.

Continuó contándonos Don Chicho que al final de cada reparto, advertía que siempre le quedaban sin entregar a clientes y por distintas razones, dos o tres bolsas. Por lo que luego de hablar con Anunziatta acordaron en solicitárselas en préstamo a su patrón para dedicarlas a hacer pan casero, que luego venderían en su barrio, y con parte de su producido cancelar el crédito si es que se lo concedían.

Don Chicho en su particular y por momentos inentendible Ítalo/castellano nos hizo saber que el patrón accedió a su solicitud y que finalmente pudieron sumar una actividad que posibilitaría ingresos adicionales para atenuar la dura realidad económica de aquellas épocas.

-Y cómo le fué con aquel emprendimiento Don Chicho? – le preguntó el locutor en off interrumpiendo su relato.

-Dopo quasi 60 anni, posso dire muy bien – respondió Don Chicho mientras desde la traducción simultánea intentaban adivinar en que idioma se expresaba – attualmente abbiamo una cadena de 200 panaderías nel paese e altrettanti in 4 países vecinos.

-Don Chicho? – re preguntó el locutor ante el “uhhhh” del auditorio al que tuvo que pedir silencio para seguir – Usted escuchó hablar alguna vez en su vida del leverage financiero o del leverage buyout?

-Mai !!! Che cosa è quello? – contestó Don Chicho en un perfecto italiano, al que ahora sí los intérpretes pudieron trasladar al castellano en un: “Nunca!!! Qué cosa es eso?”

Fin de la historia.

Don Chicho no solo no había escuchado del leverage financiero ni del leverage buyout, sino que tampoco en su vida se había detenido a filosofar sobre si el origen de su conocimiento y aprendizaje provenían de lo genético, lo empírico o lo racional. Don Chicho se habia ocupado de que las cosas sucedieran en la práctica, motivado por su necesidad, que es ese gran motor de la creatividad y la innovación, dejando sin saberlo las explicaciones teóricas y los términos para otro tiempo, otros ámbitos y otra gente.

Y allí quedamos estupefactos los más de 1000 especialistas frente a un caso de éxito, de alguien que desconociéndolo toda su vida había hecho intuitiva y excelentemente lo que nosotros estábamos buscando en un seminario de capacitación.

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