Basta ver y solo por Linkedin, la cantidad de colaboradores talentosos que anuncian su despedida o arribo a empresas, para advertir de lo significativo que hoy es, tanto cuantitativa como cualitativamente, la movilidad laboral.
Y ésto no obstante la circunstancia de recesión económica en que se haya inmersa nuestro país.
La gente valiosa ya no espera que las organizaciones les brinden su momento, y ante la falta de políticas empresariales prospectivas respecto de su carrera profesional o la de su equipo, prefiere emigrar en búsqueda de nuevos horizontes o desafíos.
No es el dinero ni el “cargo” lo que se pondera en mayor medida durante el proceso de esa toma de decisión.
Sí en cambio es esencial, un plan de proyección laboral de la organización.
No es posible mantener un equipo motivado, y una empresa en constante cambio y desarrollo sin un plan de carrera bien definido.
Un buen ambiente organizacional además, influye directamente en el comportamiento de los empleados y se construye desde varios conceptos, todos al mismo tiempo: el reconocimiento ante las buenas acciones, la inversión en formación, la remuneración por objetivos, el empoderamiento de los equipos de trabajo y el feedback permanente de los líderes, entre otros.
