Deseo expresar en estas líneas mi reconocimiento, casi al borde del elogio, a un gran actor en la vida de cualquiera de nosotros, que es el saber decir que NO, y que como toda herramienta bien usada, adquiere un valor inestimable, sobre todo como cuando en este caso se lo analiza desde la perspectiva que posibilita el tiempo transcurrido.
El asunto es que a ese actor, no todos lo incorporan al elenco de la obra donde se forja su trayectoria personal o profesional.
Hay veces que las cosas más fáciles son, en realidad, las más difíciles de conseguir. El saber decir “no” es una de ellas. Algo que puede parecer obvio y normal para algunos, para muchos otros es un desafío que genera momentos poco gratificantes.
Hay que tener muy clara la importancia de aprender a decir “no”, o de lo contrario perderemos el control de nuestras vidas.
¿Quién quiere hacer lo que en realidad no quiere? Nadie, pero hay algunos que son incapaces de expresarlo.
Convengamos que el NO posee mala fama desde su asociación con lo negativo y/o su vinculo con el obstáculo o la oposición.
Esa imagen poco favorable tiene sus fundamentos en la cultura en que nos hemos formado, donde en general nos educaron para ser amables y buenos con los demás, estar siempre dispuestos a servir, en definitiva a no decir que no.
Mucha gente piensa, a raíz de esa filosofía, que será culpable si se niega a hacer algo, o que esa negativa le traerá aparejado un conflicto posterior mayor, o que negándose generará situaciones de enfado en terceras personas, llegando incluso a la pérdida de la relación.
Sin embargo lo que ex-ante puede parecer una virtud, la realidad del ex-post se encarga de desmitificarla, devolviendo en general, individuos que son susceptibles de caer en manipulaciones, que se alejan temerosos de cualquier controversia, que siempre desean agradar resignando inclusive sus deseos y necesidades, que creen que para ser socialmente aceptados no pueden negarse a nada, y que se comportan motivados por el miedo al rechazo y la falta de afirmación de las propias ideas, si las tuvieren.
La asertividad como concepto, viene al rescate de la negativa lamentablemente bastante después, ya que se la define como la capacidad del ser humano para relacionarse y comunicarse con otras personas, respetando los derechos de uno mismo y de los demás. Lo cual, entre otros aspectos, implica saber cuando hay que decir no.
Como muchas otras cosas en la vida se trata de lograr encontrar en los vínculos de todo tipo, el justo equilibrio entre la pasividad sumisa y la imposición agresiva.
Y si bien el «SÍ» está a flor de labios y resulta mucho más fácil, una de las claves de la asertividad es saber decir que «NO». Esto seguramente al principio, puede resultar complicado dado el sesgo del mandato cultural, pero en su ejercicio se encontrará el aprendizaje y la mejora, además del agregado valor.
Para aprender a decir no, es importante conocerse a uno mismo y tener claro cuál es la escala de valores que se tiene y cuáles son los fundamentos en los que uno se basa para seleccionar aquellas cosas que se quieren, o no, hacer.
No se trata sólo del hecho de decir no sin sentido, sino de hacerlo del modo adecuado. No es qué digo, sino cómo lo digo y por qué lo estoy diciendo. Tratando en lo posible de no generar violencia, incomodidad o malestar en los demás.
En esta habilidad, una de las claves más importantes es cómo nos regulamos emocionalmente, cómo gestionamos equilibradamente toda la parte sentimental que está puesta en juego en este proceso de asertividad, donde queremos establecer los límites o las fronteras que no estamos dispuestos a traspasar.
Debes ser tu propio juez al juzgar la importancia de tus necesidades, tus deseos y tus decisiones. Respetarlas es el primer paso para ser asertivo, aumentar la autoestima y la autoconfianza.
Por eso debes hacer que lo dificil luzca fácil y nunca dejar de expresar lo que te molesta, incomoda o no concuerda con tus convicciones.
Siempre hay una forma de decirlo sin herir los sentimientos de los demás. Si empiezas a hacerlo, verás cómo serás más feliz y estarás más conforme con tu estilo de vida.
