Entre los grandes desafíos que enfrenta la comunicación corporativa hacia el futuro, se encuentra el de generar contenido de aspecto no publicitario, que ayude a las empresas a convertirse en dueños de sus propias audiencias, este concepto está bastante alejado del habitual contenido de marca que ofrecen, generalmente gerenciando por el marketing.
La empresa convertida en su propio medio debiera ser el aspiracional de cualquier estrategia comunicacional de una organización que pretenda jugar en las grandes ligas.
Captar la atención de todos sus interlocutores y después mantener el vínculo con ese universo, requerirá de un proceso de imaginación, creatividad y fundamentalmente, mucho trabajo.
Las empresas tienen un buen espejo para mirarse, en los influencers, que generan, sostienen e incrementan comunidades.
El uso de la big data y la analítica es una herramienta esencial en ese sentido para la diferenciación, para lograr identificar emociones, de modo que con acciones consistentes, procurar el liderazgo en su segmento.
Pero jamás se debe soslayar en el tránsito hacia ese cometido, que las personas tienen más importancia que las marcas, ya que la gente conecta más con los líderes de las empresas que con la marca de esa misma empresa.
La gente quiere ver cómo se manifiesta el presidente, el CEO, y lo quieren ver de forma personal y real. Cuanto más se exponga y más transparente sea, conectando con su audiencia, más credibilidad tendrá ampliando su círculo de confianza.
