Del escritor Rudyard Kipling ( Nobel de Literatura en 1907) se decía que, después de Shakespeare, era el único británico que escribía con todo el diccionario. Sabía administrar un inmenso volumen de léxico adecuado sin caer en la pedantería. Cada línea y cada palabra suya habían sido sopesadas con todo cuidado.
Fué autor de poemas, relatos y cuentos. Sus historias han inspirado y siguen inspirando a distintos sectores de la actividad, con plena vigencia después de tantísimos años.
Los novelistas como Kipling, son creadores de fantasías, porque con su obra tratan de contribuir a la creación de un mundo mejor al que todos queremos pertenecer, y si bien la generalidad de la ficción literaria jamás se alcanza en la realidad cotidiana, sí es cierto que ayuda a que el hombre y la sociedad se superen.
Personalmente descubrí a Kipling hace muchos años gracias a un deporte que amo, como el basketball, ya que su obra cumbre, El Libro de la Selva, dio motivos al Coach Phil Jackson, para gestionar su vida y su carrera de jugador y entrenador en la NBA, de acuerdo a lo que el propio Jackson cuenta en su libro Once Anillos.

Vale aclarar que Phil a quien en el ambiente deportivo se lo conoce como el “Zen Master” o el “Lord of the rings”, acumula un total de 13 anillos de campeón: dos como jugador con los New York Knicks, seis como entrenador de los Bulls, y cinco como entrenador de los Lakers. Además de ser el entrenador con más títulos, Phil Jackson también posee la marca del mejor porcentaje de victorias en los Playoff de la NBA de todos los tiempos.
Me reencontré con Kipling brindando fundamentos al basketball, en oportunidad de asistir a la “Retirement Ceremony” de Manu Ginobili en 2019, cuando visitando el Centro de Entrenamiento de los Spurs, en su meeting room, ese ámbito cuasi sagrado al que solo acceden los jugadores y el staff técnico en la previa y los post partidos, advertí una serie de tarjetas sobre el escritorio que habitualmente ocupa Gregg Popovich, el legendario coach de San Antonio, con recortes de distintas frases del poema “Si”, de Kipling , tal vez el mejor decálogo posible para resumir el ámbito y alcance de la inteligencia emocional puesta al servicio de conducirse por la vida.

El poema es de una certeza que deja poco espacio al comentario. Pero además es simple y profundo al mismo tiempo, como las grandes obras. Y si bien está escrito en un tono paternal, como una serie de consejos para su hijo John, considero imprescindible incorporarlo como un marco de referencia para toda aquella persona aspirante a posiciones liderazgo en organizaciones de cualquier tipo, o inclusive a aquellos actualmente nominados como líderes, porque es una lección de vida, de gran utilidad para la formación y entrenamiento de directivos en las técnicas de inteligencia emocional.

Vale cada segundo invertido el repaso de sus líneas.
“Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila, cuando todo a tu lado es cabeza perdida.”
“Si tienes en ti mismo una fe que te niegan, y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.”
“Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera; si engañado, no engañas, si no buscas más odio, que el odio que te tengan….”
“Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres; si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.”
“Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo; si piensas y rechazas lo que piensas en vano.”
“Si tropiezas el triunfo, si llega tu derrota, y a los dos impostores los tratas de igual forma.”
“Si logras que se sepa la verdad que has hablado, a pesar del sofisma del Orbe encanallado.”
“Si vuelves al comienzo de la obra perdida, aunque esta obra sea la de toda la vida.”
“Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría tus ganancias de siempre a la suerte de un día; y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea, sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.”
“Si logras que tus nervios y el corazón te asistan, aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga, y se agarren contigo cuando no quede nada, porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.”
“Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud.”
“Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.”
“Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida”
“Si todos te reclaman y ni uno te precisa”
“Si llenas el minuto inolvidable y cierto, de sesenta segundos que te lleven al cielo…”
“Todo lo de esta tierra será de tu dominio, y mucho más aún : Serás Hombre, hijo mío.”
