En el siglo XXI, el mundo se enfrenta a dos retos fundamentales: el del planeta y el de las personas.
Es un desafío mayúsculo porque supone combinar el crecimiento económico y el apoyo a las personas con el respeto al planeta y la consecución del Acuerdo de París y la Agenda 2030
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS de ahora en adelante) que plantea la Agenda 2030 son el hilo conductor.
Y aunque son los estados los que, en su conjunto, cumplen o no cumplen, con los ODS, las empresas tienen una enorme responsabilidad ya que se inspiran en ellos y contribuyen a que los países los alcancen.
Ahora bien, en ese sentido, qué están haciendo efectivamente las empresas ?
Porque al mismo tiempo que se escucha a directivos generalmente de grandes organizaciones explicar sus planes de descarbonización, economía circular, inclusión o diversidad, y su papel traccionando para que otras empresas avancen en sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza, no deja de advertirse un abuso que se está haciendo en la utilización los 17 objetivos, para mostrar un hipotético compromiso con el desarrollo sostenible que, en la mayoría de las veces, no va más allá de usar un logo para subirse a la ola.
Y lo peor es que este destrato se estaría dando en todos los espacios, tanto por el lado de las empresas como también y lo que es mucho más grave, por el de los poderes públicos.
Por lo que corresponde al ámbito empresarial, más allá de que existen muy pocas organizaciones trabajando con seriedad el tema, al día de hoy muchas otras compañías utilizan los ODS como un simple paquete de comunicación, como marco para contar lo que ya venían haciendo desde hace años, pero no como un filtro para tomar las decisiones importantes, es decir, para hacer cosas distintas de las que ya venían haciendo o, sobre todo, para dejar de hacer algunos programas que van contra la sostenibilidad.
Los datos matan al relato y son bastante concluyentes. En una investigación que hizo la Fundación Seres y Atrevia en España del 19 de enero al 19 de febrero de 2021, el 88% de las empresas consultadas reconocieron que utilizaban los ODS como marco de comunicación de las acciones que ya venían desarrollando en materia de RSC / Sostenibilidad, pero sólo el 18% los tenía en cuenta como filtro en el proceso de toma de decisiones.
Esa información se complementa con otras dos conclusiones del mismo trabajo: el 85% de las empresas consultadas nunca han cerrado un proyecto en marcha o dejado de hacer un proyecto en fase de lanzamiento por influencia de los ODS, frente a solo un 7% que declaran haber parado algún proyecto por contravenir la Agenda 2030.
Respecto a los ODS, el que se haya hecho tan poco o nada por parte de algunas organizaciones, se une al hecho de las exageradas y casi ridículas manifestaciones de otras, que dicen cumplir prácticamente la totalidad de los ODS.
Será que los ODS son una vara demasiado alta para las empresas?. O son una utopía?.
De las 169 metas en las que se desglosan los 17 Objetivos, no es fácil encontrar una que no necesite ser traducida a indicadores gestionables y accionables por las empresas; de igual forma, es muy complicado encontrar una empresa que impacte positivamente en más de 5 objetivos.
Es difícil que los ODS en general tengan traducción directa en el día a día empresarial, pero agrava el hecho que además en las cuestiones más fácilmente vinculables, haya preguntas que no tienen respuestas, o si las poseen las mismas sean inconsistentes con el cometido. Solo por citar algunos ejemplos:
¿Qué importancia brinda la organización a la gestión de la sustentabilidad en su organigrama? Dirección? Gerencia? Jefatura? Staff? A quién reporta?
¿Tiene la empresa medida su propia huella de carbono?
¿De qué manera están descarbonizando su modelo de negocio y, de puertas para fuera, empujan a otras a avanzar por este camino?
¿Tienen objetivos de emisión cero? Para cuándo?
¿Siguen las empresas teniendo como clientes, financiando o dando soporte a actividades contaminantes?
¿Promocionan o proponen soluciones beneficiosas a aquellas empresas que poseen modelos de negocios mas sostenibles?
¿Exigen requisitos de sostenibilidad (ambientales, éticos, sociales ) a sus proveedores como condición excluyente ?
¿Tienen esquemas de comunicación claros y transparentes sobre la conformación de sus productos o servicios, como así también de sus procesos?
¿De qué manera las empresas impulsan la diversidad, la educación y el desarrollo de las personas?
¿Tienen un plantel de colaboradores diverso, en cultura, edad o background? Y sus mesas directivas?
¿Cuál es la participación de la mujer en su planilla de empleados , en sus gerencias y en sus directorios? Y qué espacio se brindan en esos mismos ámbitos a la comunidad LGTBI y a los discapacitados?
¿Qué están haciendo concretamente en materia de acortar la brecha digital en infraestructuras, pero también en la de acceso a las mismas, en las de edad o formación, y en la de uso y habilidades?
No es suficiente con no hacer daño al planeta; se debe transitar hacia un impacto positivo en nuestro entorno, y eso es más de hacer y menos de decir .
