Aunque la era de los reptiles gigantes llegó a su fin hace millones de años, una especie peculiar ha logrado sobrevivir disimulada en las profundidades de algunas corporaciones modernas. Tan temibles como sus antepasados que una vez dominaron la tierra, agravan su poder de daño cuando les toca desempeñar funciones de liderzago empresarial en el mundo actual de los negocios.
Al igual que sus parientes prehistóricos, estos «dinosaurios corporativos» han desarrollado habilidades de camuflaje que les permiten resistir la evolución permanente del entorno . Aunque la tecnología avanza a pasos agigantados y las estrategias de gestión están en constante cambio, estos especímenes prefieren aferrarse a viejas prácticas y métodos obsoletos, desafiando la lógica creciente del progreso.
En medio de un paisaje de compañías donde la agilidad y la adaptabilidad son cualidades esenciales, estos ejemplares arcaicos parecen fuera de lugar, como fósiles vivientes en un mundo de innovación y cambio frecuente. Sin embargo, su presencia no puede ser ignorada, ya que aún ejercen influencia en el destino de sus empresas, la mayoría de las veces con una feroz resistencia a la transformación.
Identificar a un «dinosaurio corporativo», o sea, alguien fuera de tiempo y espacio en el contexto empresarial actual puede ser todo un desafío. Aquí te dejo algunos indicios que podrían ayudarte a reconocer algunos de los tantos tipos que se han detectado pululando por las organizaciones:
1. El «Tyrannosaurus Rex del Tiempo Extra»: Se niega a adoptar nuevas tecnologías y métodos de trabajo más eficientes. En lugar de eso, prefiere quedarse durante largas horas trabajando en su escritorio, generalmente en exceso de la jornada laboral, como si el tiempo se hubiera detenido en los años 90.
2. El «Diplodocus del Documento Impreso»: Siempre lleva montañas de papeles impresos a las reuniones, aunque la totalidad de la información esté disponible digitalmente. Los más peligrosos llegan no solo hasta archivar en papel sus mails sino también hacer fotocopias de cada uno para distribuírlos. Para él, la era digital es solo una moda pasajera.
3. El «Estegosaurio del Status Quo»: Se aferra firmemente a las prácticas, políticas y tradiciones antiguas, incluso cuando claramente ya no son efectivas. Cultores del «todo tiempo pasado fué mejor» y «acá las cosas se hacen así», lograr cambiar algo con ellos sería como tratar de mover una roca de la era mesozoica.
4. El «Pterodáctilo del Powerpoint»: Insiste en presentaciones interminables llenas de diapositivas aburridas y densas, muchas veces copiadas de otras similares, sin entender que la atención de la audiencia ha evolucionado hacia formatos más dinámicos y visuales.
5. El «Brontosaurio del Buzón de Correo»: Se comunica principalmente a través de correos electrónicos kilométricos, con copia a mucha gente, en lugar de aprovechar herramientas de mensajería instantánea o reuniones virtuales.
6. El «Anquilosaurio del Análisis Excesivo»: Esta especie nunca toma decisiones sin antes realizar un análisis tan exhaustivo que podría compararse con una excavación arqueológica. Demandan certidumbre en un mundo que lo que ofrece es precisamente lo contrario. Mientras tanto, la competencia ya ha evolucionado, y no solo nos ha pasado, sino que ha tomado la delantera.
7. El «Triceratops del Trabajo Presencial»: Defensor a ultranza en que todos los empleados estén físicamente presentes en la oficina, sin importar cuánto avance la tecnología que permite el trabajo remoto. Para él, la productividad solo ocurre si puede ver a sus subordinados directamente, pero desde su privado.
8. El «Dilophosaurus del Desprecio Digital»: Desprecia las redes sociales y las plataformas digitales como herramientas de marketing y comunicación. Cree que las interacciones cara a cara son la única forma legítima de establecer vínculos.
9. El «Archaeopteryx de las Asignaciones Manuales»: Prefiere asignar tareas y proyectos manualmente en lugar de utilizar herramientas de gestión de proyectos o sistemas de asignación de tareas en línea. Para él, los métodos antiguos son los mejores, aunque eso signifique un desorden caótico.
10. El «Stegosaurus de la Seguridad de la Información»: Desconfía profundamente de la nube y se aferra a los servidores locales, convencido de que son más seguros. Ignora las advertencias sobre la importancia de la ciberseguridad en la era digital.
Así que en este mundo corporativo moderno los dinosaurios no se han extinguido del todo. Más bien, han encontrado refugio en un nicho en el que sobreviven, adaptándose de manera única pero sin perder su esencia, y algunos incluso han logrado acceder a roles de liderazgo, recordándonos que la evolución es un proceso que se manifiesta de formas sorprendentes y a menudo como en este caso, poco divertidas – aunque parezca lo contrario – para el desarrollo de las organizaciones.
