Volver a los fundamentos

Volver a los fundamentos

Las organizaciones se enfrentan a una tormenta perfecta de riesgos complejos e interconectados: económicos, financieros, tecnológicos, ambientales, solo por nombrar algunos.

En momentos así, se necesita más que nunca un liderazgo eficaz. Pero parece que nuestros líderes se están quedado cortos. De hecho, la escala y la intensidad de esas amenazas sólo han servido para poner de manifiesto las fallas de los modelos de liderazgo.

Los rasgos y comportamientos de los líderes influyen profundamente en si las organizaciones y las sociedades se hunden o flotan en tiempos difíciles.

Basta pensar en alguna causa que preocupe profundamente para preguntarnos : ¿Están abordando eficazmente los líderes la complejidad y las múltiples crisis a las que nos enfrentamos? ¿Podríamos estar haciendo fracasar a nuestros futuros líderes al prepararlos para el ideal equivocado de liderazgo?

En el mientras tanto muchísimas compañías siguen confundiendo metodologías con fundamentos en sus procesos de formación de líderes, y ahí hay un muy buen punto a mejorar en la tarea de construcción del neoliderazgo o el coaching de los actuales, porque cuando el juego cambia las novedades suelen quedar obsoletas rápidamente mientras que los principios permanecen inalterables.

He comprobado en forma bastante cercana algunas de las nuevas tendencias en materia de formación de liderazgo que me hicieron acordar a las dietas de moda. Siempre despiertan la esperanza porque ofrecen la panacea a todas tus inquietudes, al comienzo son emocionantes, pero a menudo fracasan porque luego las empresas adoptan solo las herramientas y no los valores que les dieron sustento.

Sin embargo, como me pasa también con las las dietas, conozco más o menos qué es lo que siempre funciona: alimentación equilibrada, variedad y cantidades moderadas. O sea que la receta para la solución siempre estuvo ahí, ahora que me falte coraje y disciplina para abordarla en cumplimiento es otra cosa.

En el ámbito laboral, lo que realmente importa es el propósito, la autonomía y el dominio. La mayoría de las propuestas trabajan sobre esos pilares y tienen algo de valor cuando se analizan sus convicciones subyacentes. Pero sucede que el problema no está en la metodología en sí, sino cómo las organizaciones las implementan.

La palabra ágil se ha subvertido hasta el punto de que en la práctica ya no tiene sentido, y lo que pasa por una comunidad ágil parece ser en gran medida un ámbito para que consultores y proveedores se dediquen a pregonar las bondades de sus productos y servicios.

Está claro que la mayoría de las personas ansían una sensación de autonomía y autenticidad en su trabajo. Buscan hacer las cosas a su manera. Es un aspiracional muy noble, pero ¿saben cómo se considera realmente la autonomía y la autenticidad en el entorno corporativo o dentro de la organización para la cual están trabajando?. Porque pueden estar idealizando un estilo de liderazgo que luego choca dolorosamente con una realidad cultural que además viene de contramano.

El seguimiento interminable de la próxima gran novedad conduce a un ciclo sin fin de desilusión en la transformación. Andar saltando de moda en moda estaría bueno si al final del día las cosas estuvieran sucediendo, pero parece no ser así.

¿No será nuevamente el tiempo de reenfocarse en lo básico?. Empoderar a tus empleados, respetar su experiencia y confiar en ellos. Porque el verdadero cambio surge desde adentro, y no de la última tendencia o de una bajada de línea intelectual en materia de cómo organizar el trabajo.

Volver a los fundamentos se trataría entonces, como bien resume Fernando Preumayr en su posteo sobre Hacernos dueños del propio Rol, «en fomentar que las personas se conduzcan efectivamente a hacerse dueños del propio rol que les toca desempeñar. El desafío estaría en tratar vincular el mismo con el propósito personal para reforzar el sentido. Y este logro puede ser un antes y un después tanto en el plano personal como en el ámbito de un equipo y por supuesto de la organización. En cierta forma es una conquista de la propia libertad, desde donde cada uno se hace cargo y es capaz de responder. No hay apoyo o acompañamiento de mejora o coaching si no existe la conciencia del papel que nos toca, asumido y bien entendido.»

Entonces paremos un poco el ciclo de exageraciones para que el humo se disipe, y concentremos nuestra energía en lo que realmente funciona. Los fundamentos no son una moda, siempre estuvieron y seguirán ahí vigentes, como mudos testigos del tránsito de modas metodológicas yendo desde el optimismo a la decepción.

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