Recientemente se celebró San Valentín, esa fecha en la que las empresas, con su romanticismo corporativo, decoran la oficina con corazones de cartulina y organizan sorteos de cenas para dos personas. Pero, ¡cuidado! Que a nadie se le ocurra enamorarse «puertas para adentro» de la compañía, porque ahí sí que se arma el lío. Según una encuesta de Randstad realizada entre el 1 y el 25 de agosto de 2023 – la más actualizada que pude conseguir -, el 47% de los argentinos aprobaba las relaciones de pareja en el trabajo, mientras que el 53% las miraba de reojo. Parece que el amor «en la oficina» nos divide más que la grieta política.
Sin embargo, esperar que en un lugar donde la gente – presencial o virtualmente – pasa la mayor parte del día no surjan romances es de una ingenuidad conmovedora. Un tercio de los trabajadores en Estados Unidos admite haber tenido un romance en la oficina, y tres de cada cuatro consideran que no es problema de nadie más. En España, casi la mitad de los empleados confiesa haber vivido una historia de amor en el trabajo, y en Chile la cifra trepa al 60%. Mientras tanto en Argentina el 85% de los consultados por Randstad afirmó que jamás mantuvo un vínculo amoroso dentro de su lugar de trabajo, aunque solo un 15% admitió haber caído en la tentación. Y es lógico: ya que el trabajo es el ecosistema donde convivimos ocho, diez o hasta doce horas diarias, ¿en qué otro lugar puede haber más probabilidades de que Cupido opere eficazmente?.
Pese a esto, las empresas no terminan de decidir si deben tolerar estos idilios o declararlos enemigos del orden corporativo. En Argentina, y siguiendo con aquel trabajo de Randstad, el 62% de las organizaciones ni siquiera tenía una política clara sobre el tema, mientras que un 20% las prohibía terminantemente, como si fueran un problema de «compliance». Solo un 18% las permitía sin grandes restricciones, aunque siempre con la condición de que los involucrados no trabajen en el mismo equipo. Y si bien hay compañías más permisivas, en otros países la tendencia al control es clara: en Panamá, más de la mitad de las empresas ya tiene protocolos para manejar estos “asuntos del corazón”.
A esta altura la pregunta que cabe es: ¿realmente perjudican el desempeño? En Chile, la mayoría de los trabajadores que vivieron una historia de amor en la oficina asegura que su rendimiento incluso mejoró. En otras palabras, lejos de distraer, un romance en el trabajo puede funcionar como un incentivo más fuerte que un premio por desempeño. Y si la preocupación es que las discusiones sentimentales contaminen el ambiente laboral, lo cierto es que los conflictos de pareja no son ni cerca la principal fuente de distracción en la oficina. Cualquier conversación sobre el último clásico de fútbol de la ciudad, el capítulo de la serie de moda o el radiopasillo con «la interna» de la empresa puede hacer tambalear más la productividad que un par de miradas cómplices junto a la expendedora de agua o de café.
En lugar de obsesionarse con prohibir o permitir romances, tal vez las empresas deberían enfocarse en crear un ambiente donde el profesionalismo, el mérito y el respeto se privilegie, independientemente de quién sale con quién. Porque, al final del día, lo que realmente afecta la productividad no es el amor, sino la falta de integridad en la propuesta de valor vinculada al trabajo.
Fuentes:
- Randstad Argentina: Encuesta sobre relaciones de pareja en el trabajo realizada entre el 1 y el 25 de agosto de 2023.
- Society for Human Resource Management (SHRM): Encuesta sobre romances en el lugar de trabajo en Estados Unidos.
- Comunidad Laboral Trabajando.com – Universia: Estudio sobre relaciones amorosas en el trabajo en España.
- Laborum: Encuesta sobre romances en la oficina en Chile.
- La Estrella de Panamá: Artículo sobre políticas empresariales respecto a relaciones amorosas en el entorno laboral en Panamá.
