A veces un país cambia de aire sin mucho aviso. No porque todo mejore de golpe, sino porque se abre una ventana… y uno siente que podría ser el comienzo de algo distinto. Los argentinos conocemos demasiado bien lo que es ilusionarse y estrellarse. También sabemos que el optimismo es un instinto; la esperanza, en cambio, exige fundamentos. Y cuando esos fundamentos empiezan a asomar, el corazón —por fin— se permite un poco más. De eso trata "El país que se viene": de esa mezcla rara de cautela, deseo y sentido común que aparece cuando un país parece decidir si va a repetirse… o a reinventarse. Ojalá te sirva para pensar, debatir o disentir, pero sobre todo para volver a imaginar un futuro posible.
Etiqueta: Reformas
