¿Líderes?

“Un líder sin seguidores es simplemente alguien que sale a caminar ”. Varias versiones de este dicho, se utilizan con frecuencia para animar a las personas en el poder, a centrarse en inspirar a otros. Pero si se escucha a muchas empresas hoy en día, se tiene la sensación de que muchas de ellas han … Seguir leyendo ¿Líderes? →

Competencias básicas

En esta época de pandemia caracterizada por la abundante oferta virtual de enseñanza, siempre es bueno repasar cómo estamos de competencias básicas. Porque en los fundamentos de ellas y su permanente entrenamiento, siguen estando las llaves del desarrollo personal y profesional. Comprender texto y hacer operaciones básicas es asegurar una caja de herramientas potente como … Seguir leyendo Competencias básicas →

El talento no espera

Basta ver y solo por Linkedin, la cantidad de colaboradores talentosos que anuncian su despedida o arribo a empresas, para advertir de lo significativo que hoy es, tanto cuantitativa como cualitativamente, la movilidad laboral. Y ésto no obstante la circunstancia de recesión económica en que se haya inmersa nuestro país. La gente valiosa ya no … Seguir leyendo El talento no espera →

Liderando la agilidad

Una organización ágil balancea la eficiencia con la innovación cualquiera sea el momento. Muchos líderes empresariales, aunque no todos, se han dado cuenta que el ritmo de la competencia ha aumentado, y que las ventajas de escala y costo que hoy sus empresas ostentan son insostenibles, ya que pueden ser superadas por startups agresivas, que … Seguir leyendo Liderando la agilidad →

La revolución de la ignorancia

Más que una revolución del conocimiento, en las empresas necesitamos una revolución de la ignorancia. O sea admitir manifiestamente la ignorancia individual y colectiva en relación con asuntos trascendentales. Ello les posibilitará la facultad de crear una cultura de aprendizaje permanente, siendo más dinámicas, adaptables e inquisitivas respecto de la tradición que supone poseer el … Seguir leyendo La revolución de la ignorancia →