Seguro digital, gastos analógicos

Seguro digital, gastos analógicos

Después de casi una década de transformación digital, los gastos operativos del seguro argentino siguen consumiendo alrededor del 37% de la prima emitida y más del 40% de la ganada.

Hace un poco menos de una década que la industria aseguradora habla de transformación digital. Casi una década de aplicaciones, portales, automatizaciones, migraciones, nuevos proveedores y promesas de eficiencia.

Sin embargo, cuando se observan los balances, aparece una evidencia molesta: los gastos operativos siguen prácticamente en el mismo lugar.

Se habla mucho de falta de rigor técnico en las tarifas, siniestralidad y litigiosidad al analizar la perfomance del ratio combinado. Son factores decisivos. Pero esa discusión suele dejar en segundo plano a un viejo y conocido jugador: el costo de producir y administrar el negocio.

Cinco años en el mismo lugar

Los últimos cinco cierres anuales del mercado asegurador argentino muestran la incidencia de los gastos totales sobre las primas emitidas:

2022: 37,3% 2023: 37,8% 2024: 38,0% 2025: 36,5% 2026: 37,3%

Después de cinco ejercicios, el indicador terminó exactamente donde había comenzado.

No es una tendencia descendente. Es una meseta.

Para interpretar correctamente estas cifras conviene distinguir dos bases.

Cuando hablamos de facturación, corresponde utilizar la prima emitida. Sobre ese denominador, los gastos consumieron en 2026 alrededor del 37,3%.

Cuando analizamos el ratio combinado, la base es la prima neta devengada o ganada. Allí el peso resulta todavía mayor: «en promedio» los gastos de producción representaron 19% y los de explotación y otros 22%.

En conjunto, absorbieron aproximadamente 41% de la prima ganada. A eso se sumó una siniestralidad del 57%, dejando un resultado técnico positivo, pero de apenas 3%, con las diferencias propias del redondeo.

Las dos mediciones cuentan la misma historia desde ángulos diferentes: los gastos consumen más de uno de cada tres pesos facturados y más de cuatro de cada diez pesos efectivamente ganados.

El promedio esconde negocios diferentes

El 37,3% es el promedio ponderado del mercado de la incidencia del gasto sobre su facturación. Pero el seguro no es una única actividad ni todas las compañías tienen la misma estructura.

Según el cierre de junio de 2026, la incidencia aproximada de los gastos de producción y explotación sobre las primas emitidas fue:

  • Mercado total: 37,3%
  • Patrimoniales y mixtas: 41,5%
  • ART: 21,6%
  • Seguros de personas: 56,9%
  • Seguros de retiro: 3,8%

Estas diferencias no deben interpretarse automáticamente como un ranking de eficiencia.

Cada actividad tiene una lógica diferente de distribución, escala, reconocimiento de primas, administración de reservas y relación entre producción nueva y cartera acumulada. ART presenta menores gastos de producción, pero una operación intensiva en prestaciones, prevención y litigiosidad. Las compañías de personas tienen menor escala y una estructura comercial distinta. En retiro influyen especialmente la constitución y liberación de reservas y las particularidades contables del negocio.

El promedio general, además, está fuertemente determinado por patrimoniales y mixtas, que explican aproximadamente tres cuartas partes de la producción.

Las diferencias por actividad obligan a matizar la comparación, pero no modifican la conclusión: el mercado en su conjunto no consiguió reducir sostenidamente el peso de sus gastos sobre la facturación.

¿Qué transformó realmente la tecnología?

Buena parte de la industria digitalizó la interacción, pero no necesariamente su modelo operativo.

Incorporó cotizadores, aplicaciones, portales, automatizaciones y herramientas de análisis mientras mantenía sistemas heredados, circuitos manuales, estructuras organizativas, excepciones y controles concebidos para otra época.

Durante años convivieron dos compañías dentro de una: la tradicional y la digital. Y sostener ambas cuesta más, no menos.

Los gastos de producción del mercado total lo reflejan. Representaban 17,2% de las primas emitidas en 2022 y se ubicaron alrededor de 17,4% en 2026.

La tecnología facilitó la cotización, la emisión, la cobranza y la comunicación con clientes y productores. Pero todavía no modificó sustancialmente la economía de la distribución.

Los gastos de explotación mostraron alguna mejora, aunque insuficiente para alterar el costo total. Al mismo tiempo, la transformación incorporó licencias, proveedores, especialistas, ciberseguridad, almacenamiento, procesamiento de datos y nuevas capas de control.

La transformación digital no reduce costos por sí misma. Lo hace cuando permite eliminar procesos, retirar definitivamente sistemas, simplificar productos, reducir excepciones, rediseñar responsabilidades y abandonar estructuras que dejaron de agregar valor.

Si cada solución tecnológica se agrega como una nueva capa y ninguna anterior desaparece, la digitalización se convierte en otro centro de costos.

No es solamente un problema argentino

La experiencia internacional tampoco muestra una revolución en materia de productividad.

Un reciente análisis de McKinsey señala que el ratio de gastos de las aseguradoras patrimoniales se mantuvo entre 27% y 32% desde 2005, pese a las sucesivas inversiones en automatización y herramientas digitales.

Las metodologías no son directamente comparables con las utilizadas en Argentina. Pero el diagnóstico coincide: la tecnología mejoró tareas, tiempos y experiencias sin transformar todavía la economía estructural del negocio.

La industria digitalizó principalmente aquello que el cliente ve. La verdadera reducción del costo exige transformar también todo lo que ocurre detrás de la pantalla.

¿El negocio que viene podrá soportarlo?

Esta ya no es solamente una discusión sobre eficiencia. Es una pregunta sobre sustentabilidad.

El seguro que viene tendrá mayor transparencia de precios, productos más comparables, canales digitales y embebidos, nuevos competidores y clientes menos dispuestos a financiar ineficiencias mediante la tarifa.

También podría encontrarse con un menor crecimiento, márgenes más estrechos y resultados financieros menos capaces de compensar las debilidades técnicas.

¿Podrá ese negocio sostener una estructura que consume alrededor del 37% de la prima emitida?

La industria mide adopción digital, velocidad de emisión, operaciones en línea y experiencia del cliente. Está bien. Pero la transformación también debería evaluarse mediante una pregunta menos atractiva y mucho más concreta:

¿Cuántos puntos del ratio de gastos logró eliminar?

Mientras la respuesta continúe siendo “casi ninguno”, este viejo y conocido jugador seguirá condicionando el resultado técnico, aunque todos prefiramos hablar de tarifas, siniestros y juicios.

Y quizá el verdadero desafío ya no sea cuánto puede ayudar la tecnología, sino si las aseguradoras conseguirán transformar sus estructuras antes de que el negocio que viene deje de financiarlas.


Fuentes: elaboración sobre los cierres 2022-2025 publicados por la Superintendencia de Seguros de la Nación y el informe interactivo de Russell Bedford al 30 de junio de 2026, elaborado con información del sistema SINENSUP-SSN. Para 2026, los porcentajes sobre primas emitidas fueron calculados a partir de los gastos y la producción informados por Russell Bedford.

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